viernes, 31 de diciembre de 2010

El perro más inteligente del mundo



ELMUNDO.es Madrid
Actualizado viernes 31/12/2010 01:05 horas

Que los perros son los mejores amigos del hombre, es algo de sobra conocido. Pero que sean capaces de aprender cientos de palabras lo acaba de demostrar Chaser, una hembra de raza 'border collie' que ha conquistado el mundo canino al demostrar que es capaz de reconocer 1.022 vocablos.

El can es también capaz de ordenar los objetos a los que corresponden por categorías, según su función y su forma, algo que los humanos aprenden a hacer a partir de los tres años. Con este logro, Chaser ha convertido en mera anécdota la proeza de Rico, otro perro alemán que aprendió hasta 200 palabras durante nueve años.

El caso de la border collie, que publica la revista 'New Scientist', es el resultado de tres años de trabajo de los psicólogos Alliston Reid y John Pilley, del 'Wofford College' de Spartanburg, en el sur de California.

El plan de trabajo con Chaser consistía en presentarle de manera individual cada objeto, hacer que el perro acercara el juguete a los 'entrenadores' y repetir el nombre en cuestión para que el animal reforzara la asociación entre la palabra y su realidad.

Pero como cualquier alumno, Chaser tenía que aprobar los exámenes que sus 'profesores' le hacían de forma regular. La prueba consistía en agrupar 20 juguetes en una habitación vacía y hacer que el perro fuera a buscarlos, uno a uno, guiándose por los nombres que sus adiestradores pronunciaban.

Alliston Reid explica que Chaser completó un total de 838 test durante los tres años que duró su preparación y en este tiempo nunca tuvo más de dos fallos por cada veinte peticiones. Además, al igual que hiciera su predecesor, Rico, la border collie aprendió a inferir el nombre de un nuevo objeto a partir de un conjunto de aparatos relacionados con él.

Adam Miklósi, fundador del proyecto 'Family Dog', en la Universidad Eötvös Loránd de Budapest, avala la certeza de los logros experimentados con Chaser. "Otros perros realizan tareas similares, pero cometen más errores. La diferencia reside en el entrenamiento intensivo al que ha sido sometida Chaser', asegura el especialista.

Para Miklósi, lo que pone de relieve el estudio es que los perros tienen habilidades para la comprensión, pero no para comunicarse por sí mismos, como ocurre con animales como los loros, que son capaces de reproducir palabras que han aprendido e, incluso, construir pequeñas frases.


martes, 13 de julio de 2010

Descubren el secreto de la abeja para sostenerse en la flor

Uno de los grandes misterios de la naturaleza es cómo las abejas pueden colgarse de una flor y no caerse a pesar de vientos y vendavales, pero ahora una nueva investigación parece haber encontrado la respuesta. Las flores, afirman los científicos de la Universidad de Cambridge, han evolucionado para ayudar a estos insectos.



Los investigadores descubrieron pequeñas estructuras cónicas en la superficie de los pétalos que las abejas usan para asirse y sostenerse.
El estudio, publicado en la revista Current Biology, también encontró que las abejas prefieren los pétalos que cuentan con estas estructuras en su superficie.
Atraer o ayudar
La mayoría de las flores que son polinizadas por insectos tienen células cónicas en la superficie, pero también hay muchas cuyas superficies son planas.
Así que desde hace tiempo los científicos han pensado que estos bultos cónicos tenían la función de atraer a los insectos polinizadores.
Pero la doctora Beverly Glover y su equipo por primera vez han logrado demostrar que estos bultos están diseñados para ayudar a los pequeños insectos.
"Estas células también cambian el color de la flor al concentrar la luz en los pigmentos", afirma la científica. "Así que los investigadores pensaban que ése podría ser su propósito".
"Pero hemos demostrado, en pruebas previas, que aunque las abejas están conscientes de este cambio de color, en realidad no les importa. Es como si se tratara de elegir entre distintos dulces de colores. Es decir, podemos ver la diferencia pero de cualquier forma nos comemos todos", dice la doctora Glover.
Sentido del tacto
Para descubrir si las abejas podían sentir estas estructuras con sus patas, los científicos decidieron probar el sentido del tacto de los insectos para ver si podían distinguir entre pétalos con células planas y pétalos con células cónicas.
Utilizaron dos tipos de flores boca de dragón (Antirrhinum) con pétalos del mismo color y el mismo aroma.
Pero una de ellas tenía una superficie cubierta con estructuras cónicas y la otra una superficie plana. Cada una de las flores fue colocada sobre un pequeño recipiente con líquido.

"Si las abejas se posaban sobre el pétalo correcto obtenían una recompensa de una solución dulce. Y si se posaban sobre el pétalo incorrecto tenían un 'castigo' con saber de membrillo amargo, que por supuesto no les gustaba" dice la investigadora. Y pronto los insectos aprendieron a discriminar, agrega.
"Aprendieron que podían sentir con sus patas cuál era la flor incorrecta, y sabían que no debían tomar el líquido amargo".
Para asegurarse de que las abejas elegían a una flor basándose solamente en tocar sus pétalos, el equipo probó a otro grupo de abejas con flores artificiales de resina epoxi.
Estas flores, que eran discos transparentes, tenían superficies con estructuras casi iguales a las de las dos flores reales, con el mismo tamaño y aroma.
Pero en la prueba, todas las flores falsas, independientemente de la estructura de su superficie, contenían una recompensa azucarada.
Los científicos descubrieron que si colocaban los discos en un ángulo vertical, las abejas preferían posarse en aquéllas con superficies de células cónicas.
Pero si se les colocaba en una posición plana, como un plato, las abejas no tenían ninguna preferencia para posarse y elegían las que podían asirse con más facilidad.
"También vimos que con las células cónicas las abejas podían asirse con sus seis patas, y también podían descansar y doblar sus alas", dice la doctora Glover.
"Encantador"
Los científicos observaron que las abejas tienen unas minúsculas pinzas en la punta de sus patas con las cuales pueden asirse a los bultos cónicos.
Sin embargo, cuando se posan sobre células planas, los insectos se mantienen escarbando continuamente con sus patas medias y deben también mover sus alas para mantener el equilibrio, lo cual provoca un mayor gasto de energía.
"Con este mecanismo las abejas pueden posarse en una flor con mucha facilidad -expresa la doctora Glover- especialmente cuando hace viento y llueve.
"Y lo increíble es que la evolución se encargó de diseñar una solución tan simple y encantadora como ésta"..



sábado, 3 de julio de 2010

Descubren nueva especie de ratón en Perú

Una expedición reciente ha descubierto una nueva especie de ratón montañés en los Andes peruanos. Para la foto se ve que el ratoncito prefirió darse un baño antes.


Pertenece al género Akodon, que incluye a la mayoría de los ratones campestres de Sudamérica. Este en particular fue encontrado a una altura de entre 2880 y 4733 metros de altura SNMM, De pelo grisáceo y puntiagudo, cumple un rol ecológico como controlador biológico de las poblaciones de insectos y es dispersor de semillas.. Sólo se lo ve en esos bosques de altura.

jueves, 1 de julio de 2010

Avispón gigante japonés, el masacrador de abejas

Si están pensando viajar a las montañas de Japón ¡Cuidado con el asesino de yaks! ¡El genocida de abejas! Más conocido como el avispón gigante japonés. No es chiste, este avispón no sólo es inmenso, sino que su picadura duele mucho, muchísimo. Pero no se alarmen, conozcámoslo un poco.

Su nombre científico es Vespa mandarinia, y lo pueden encontrar en el sureste de Rusia, en las dos Coreas, China, Taiwán, Indochina, Nepal, India, pero donde es más común es en las zonas montañosas de Japón.

Se lo conoce con muchos nombres, cabeza de tigre, avispón mata yaks, avispón gigante asiático, y en Japón le dicen abeja gorrión.
Suele medir unos seis centímetros de largo, con una amplitud de alas de nueve centímetros. Las reinas pueden ser un poco más grandes
Tiene una cabeza grande y naranja, con una mandíbula grande de color naranja con dientes negros.
Lo más característico, no es sólo su tamaño, sino el largo aguijón que tiene, más la terrible picadura que es capaz de dar. Tiene un veneno potente, que en personas alérgicas puede llegar a producir la muerte, pero en personas comunes también puede llegar a ser letal si la dosis es muy grande.


En Japón mueren entre 20 y 40 personas al año por picaduras del avispón gigante. Un entomólogo japonés describió la picadura como “si te introdujeran un clavo caliente”.
Algo extraño es que en el veneno del avispón gigante hay ocho químicos diferentes, algunos de los cuales dañan el tejido, otros causan dolor, y uno de ellos crea un olor que atrae a más avispones.

Pero no se asusten, que a los avispones gigantes les suele gustar más atacar a las abejas mieleras comunes. Pueden llegar a atacarlas en grupo, y se ha visto a avispones gigantes matar hasta 40 abejas por minuto con sus terribles mandíbulas con las que decapitan a las abejas. Unos pocos avispones pueden llegar a destruir una colmena de 30 mil abejas en apenas unas horas.
¿Para qué semejante masacre que deja tantas abejas decapitadas? Para comerse la miel y las larvas de las abejas, que a su vez también se las llevan para alimentar a sus propias larvas. También atacan a las mantis, y a otras abejas y avispas de menor tamaño.


No pueden digerir proteínas sólidas, así que no se comen a sus presas, sino que las mastican hasta convertirlas en una pasta que sí puede alimentar a las larvas. Las larvas producen luego un líquido claro que los adultos pueden consumir.

miércoles, 30 de junio de 2010

Descubren una novedad evolutiva: raíces en la nieve

En las montañas del Cáucaso ruso han descubierto una adaptación evolutiva desconocida hasta la fecha. Una planta cuya raíz crece en la nieve. Se trata de la pequeña planta alpina Corydalis conorhiza, y, a diferencia de las raíces para tierra, que crecen dentro del suelo, las singulares raíces halladas se extienden hacia arriba a través de capas de nieve.


Debido a este peculiar comportamiento, los científicos las han denominado "raíces para nieve". El hallazgo ha sido efectuado por un equipo ruso-holandés bajo la dirección del profesor Hans Cornelissen.
Tal como señala Cornelissen, profesor de ecología en la Universidad Libre de Ámsterdam, se trata de un descubrimiento inesperado. Las raíces para nieve, desconocidas hasta ahora, constituyen un fenómeno evolutivo espectacular.
El equipo realizó su descubrimiento en lo alto de las Montañas del Cáucaso, donde el terreno permanece cubierto de nieve durante gran parte del año. Conforme se derretía la nieve en el verano, los científicos notaron que una red de raíces que sobresalían del terreno rodeaba a las plantas de C. conorhiza, extendiéndose hacia arriba y a cada lado hasta unos 50 centímetros.
Durante la primavera y quizás también el invierno, estas raíces penetran en la nieve circundante y durante el verano mueren y se descomponen, lo cual explica el por qué no habían sido descubiertas.
La C. conorhiza también posee raíces normales que sujetan la planta al terreno y adquieren nutrientes como el fósforo y el nitrógeno. El equipo de Cornelissen considera que las raíces adicionales para nieve permiten a la C. conorhiza tomar el nitrógeno directamente de la nieve.
Muchas plantas de montaña toman el nitrógeno de la nieve fundida que penetra, ya como agua, dentro del terreno, pero sólo pueden hacerlo después del derretimiento. Sin embargo, una corteza de hielo impenetrable evita que la C. conorhiza haga esto, con lo que la planta debe valerse de sus raíces para nieve.
Estas raíces ayudan a la planta a alimentarse de nutrientes en la nieve antes de que los nuevos brotes aparezcan sobre la superficie durante la estación de crecimiento. Esto proporciona a la planta una ventaja sobre otras especies vegetales, que sólo pueden tomar los nutrientes a través de las raíces en el suelo durante la muy corta estación de crecimiento.


sábado, 26 de junio de 2010

Árboles de Nueva Zelanda evolucionaron con camuflaje contra aves gigantes extintas

Muchos animales han evolucionado con camuflajes para evitar el ataque de los predadores. Un nuevo estudio ha descubierto que unos árboles de Nueva Zelanda han evolucionado con una defensa similar para protegerse a sí mismos de unas aves gigantes extintas proveyendo la primera evidencia de este tipo de estrategia en el mundo vegetal.
“Los vegetales son atacados por una gran cantidad de herbívoros y en respuesta han evolucionado con una variedad de defensas para disuadir a los depredadores como por ejemplo tener espinas o generar químicos nocivos”, dijo Kevin Burns, director del estudio, de la Universidad de Wellington, Nueva Zelanda. “En contraste, los animales suelen usar los colores para ocultarse de los depredadores o advertir que son peligrosos, pero hasta ahora casi no se había visto evidencia en defensas a base de colores en los vegetales”.

Los investigadores se han centrado en las hojas del árbol Araliaceae,
P. crassifolius, nativo de Nueva Zelanda. Este árbol pasa a través de una serie de extrañas transiciones de colores durante el proceso que va desde la germinación hasta la madurez.

La razón para estos cambios parece ser una estrategia defensiva contra un depredador ahora extinguido, el famoso pájaro gigante
moa.
Nueva Zelanda estaba dominada por los moa antes de la llegada del ser humano a la isla, aves que medían como tres metros de altura y no volaban. Pero desaparecieron hace unos 750 años.
Los árboles Araliaceae tienen una serie de defensas que según los investigadores están vinculados con la presencia histórica de los moa. Cuando el árbol está creciendo, tiene pocas hojas que parecen moteadas a la vista del ojo humano. Cuando el árbol ya es joven produce hojas más largas y elongadas que terminan en bordes similares a espinas.
El color moteado de la planta cuando recién crece de la semilla, es similar al de las hojas adultas cuando han caído del árbol y yacen muertas en el suelo. Eso habría podido ayudar a que los moa no viesen a las plantitas de Araliaceae.
Los moa no tenían dientes, y tragaban las hojas ubicándolas en sus picos cerrándolo fuerte hacia adelante luego. Las hojas largas y rígidas de los árboles jóvenes de Araliaceae habrían sido difíciles de tragar para los moa.
Los moa no solían pasar de los tres metros de altura, justo la medida en la que los árboles Araliaceae adultos producen hojas comunes en tamaño, forma y color, sin defensas.

Una especie similar de Araliaceae, que viven en otra isla a 800 kilómetros de Nueva Zelanda, en la que no existieron los moa, no tienen todas las defensas de los Araliaceae neozelandeses, sino que crecen directamente con las hojas comunes.

domingo, 20 de junio de 2010

La serpiente que simula tener dos cabezas

EP
Las serpientes marinas de los océanos Índico y Pacífico engañan a sus depredadores al hacerles creer que tienen dos cabezas, según un estudio de la Escuela de Conservación de Copenhague (Dinamarca) y la Universidad de Kristianstad en Suecia que se publica en la revista 'Marine Ecology'.

El descubrimiento mostró que la cobra marina con listas amarillas (Laticauda colubrina) utiliza las marcas de la piel y su comportamiento para hacer creer a los depredadores que su cola es una segunda cabeza en la que también hay veneno.
Los investigadores explican que existen alrededor de 65 especies de serpientes marinas en las aguas tropicales del hemisferio sur, desde África al Golfo de Panamá. La mayoría de ellas pasa su vida en el mar, en aguas superficiales y como depredadores activos de pequeños peces que rondan los arrecifes de coral. Todas las serpientes marinas tienen un veneno muy potente que se encuentra entre los más venenosos de todas las especies de serpientes.

Sus métodos de caza en ocasiones convierten a estas serpientes en muy vulnerables para otros depredadores, sin embargo, la cobra marina de listas amarillas ha conseguido que su cola se corresponda con la vista dorsal de la cabeza, lo que combinado con el mismo tipo de colores, proporciona la ilusión de que tiene dos cabezas y dos cargas de su peligroso veneno.
El descubrimiento lo realizó Arne Redsted Rasmussen, coautor del trabajo, mientras buceaba cerca de la costa de la Isla Bunaken en Indonesia. Siguió a una gran cobra durante 30 minutos, nadando entre los corales y buscando comida. Después de ser distraido por una segunda serpiente, Rasmussen volvió a buscar a la serpiente y se sorprendió al ver que la 'cabeza' le estaba mirando mientras que la cola estaba explorando el coral. Fue sólo entonces cuando la serpiente se escapó y Rasmussen se dio cuenta de que la primera cabeza era en realidad la cola.
Los investigadores examinaron a 98 cobras marinas de las colecciones de los tres principales museos de París, Berlín y Copenhague además de controlar la conducta de las cobras marinas salvajes de las Islas Solomon durante la expedición danesa 'Galathea 3'.
La investigación confirmó que todas las serpientes de estas especies tenían un patrón de coloración distintivo con una forma amarilla de horma de zapato que marcaba la punta de la cabeza y la cola. El amarillo era más profundo que los colores del resto del cuerpo y el color negro era mucho más largo que las bandas oscuras del resto del organismo, lo que subraya la similitud entre la cabeza y la cola.
La razón de esta mezcla de conducta y coloración procede del desarrollo de una estrategia de defensa necesaria cuando la serpiente está explorando en busca de la presa. A pesar de ser extremadamente venenosas, las serpientes marinas son susceptibles del ataque de varios depredadores como tiburones, grandes peces óseos e incluso aves.


Según concluye Rasmussen, "es intrigante que este descubrimiento se observara en esta especie ya que una de las diferencias clave entre la cobra marina de rayas amarillas y otras serpientes marinas es que pasan casi el mismo tiempo en tierra que en el mar. Por ello viven en dos mundos en los que se aplican dos reglas diferentes de supervivencia. Sigue por confirmar si las cobras marinas utilizan su táctica de defensa marina de movimiento de sus colas cuando están en tierra".